SALUDO NAVIDEÑO DEL ALCALDE
NAVIDAD 2006.
Llega una nueva Navidad y con ella la retahíla de buenos propósitos, de frases endulzadas, de sentimientos melosos, de ofertas comerciales y de gasto descontrolado.
Casi desde el verano se nos ofrece Lotería de Navidad; las recomendaciones de comprar antes nos recuerdan que "nos pongamos como nos pongamos" hay que gastar;desde finales de noviembre se celebran "comidas de Navidad"; a las celebraciones de Reyes se unen las de Noel y, para más inri, en Alcázar celebramos el Carnaval.
Resistir una Navidad en esos términos exige un entrenamiento casi de "supervivencia", física y moral. Porque es difícil aguantar la tentación de consumir para ser feliz, pero es más difícil aún permanecer impasible ante el duro espectáculo de los no incluidos, de quienes tienen dificultades para casi todo y que en estos días son objeto de un chantaje emocional en el que se reparten "ilusiones por un día" y olvido permanente.
Cuando llega la Navidad parece como si revivieran las gentes que necesitan nuestro apoyo, las víctimas de la intolerancia y la intransigencia, los que viven realmente mal y mueren de enfermedades curables o de guerras que nadie entiende o de hambre o sed.
Contradicción de Navidad, que junto al disparate del derroche se promocionan las causas más nobles.
Bella, nostálgica y melancólica Navidad. A nadie deja indiferente. Porque en el corazón de cada ser humano anida la esperanza de la felicidad y ésta es la idea que rodea toda la fiesta:
Felicidad por el nacimiento de Jesús para los cristianos.
Felicidad por el reencuentro de familiares y amigos.
Felicidad porque nos juntamos, porque "toca".
Felicidad porque se acordaron de mi.
Felicidad porque vendrá Papá Noel o los Reyes Magos, o los dos.
Felicidad porque tocará la Lotería a alguien, quizás a nosotros.
Felicidad porque hay vacaciones.
Felicidad porque se vende mucho y al final del año saldrán las cuentas.
Felicidad porque aportamos a una causa noble.
Felicidad porque todo se ilumina y muchas personas, en muchos lugares diferentes de todo el Planeta quieren ser felices a la vez
Me gusta la Navidad, porque no hay otro momento en nuestras vidas en las que seamos conscientes de que simultáneamente millones de seres humanos ejerzan su derecho a ser felices y buscar la felicidad.
A pesar de todo, si no fuera por la Navidad, el olvido, la soledad, el desamparo y la injusticia no tendrían un recordatorio fijo para reclamar la atención que merecen quienes las padecen.
Por eso, en este saludo navideño, levanto mi voz para desearos felicidad y para invitaros a comprometer un poco de espíritu navideño a lo largo de todo el año, porque las causas por las que trabajar siguen ahí, empecinadamente, delante de nosotros y aunque se apaguen las luces de Navidad el rostro de todos los que necesitan nuestra solidaridad no se nos puede olvidar.
J. Fernando Sánchez Bódalo
Alcalde de Alcázar de San Juan