Antonio Real, un duro
Creo conocer a "realete" desde el saco vitelino de este pueblo. Fotográficamente es de los más antiguos, que no viejo, fotógrafo no comercial de la ciudad.
Ha hecho miles, millones de kilómetros por esos caminos de hierro arrastrando miles de kilos de hierro, millones de gentes y otras mercancías.Tiene un callo en el cuello de portar sus pesadas cámaras analógicas por donde ha pasado.
"Maquinista" en el más estricto sentido de la palabra, es de los pocos que aún se resisten a dar el paso hacia lo digital. No es romanticismo, Antonio es un duro, un auténtico del escaso heterodoxo bestiario alcazareño. En algún momento pudo pasar por "progre", "moderno" o cualquier otro adjetivo con el cual se tildaba a alguien distinto de lo común. Hoy ya sabemos donde están los progres gracias a nuestro esfuerzo.
Su savoir faire le hace un virtuoso de su afición: su propia vida. Y a pesar de esto generosamente la comparte con todo aquel que le rodea y que esté en la onda. Eso se llama don de gentes. De humor directo como ambiguo, sutil o incomprensible, puede llegar a dominar el absurdo debido a una educación sentimental autodidacta y libertaria.
Admirador de Renau recurre al fotomontaje manual, y le puede seguir esperando la tecnología digital. Puede resetearse mil veces, pues creo que Antonio no va a doblegar su albedrío ante una dictadora absoluta como es la informática. La libertad de las tijeras y el pegamento, el coger de aquí y allá persiguiendo un resultado cualquiera que nos puede apetecer o no. Esto da lo mismo porque Antonio prefiere el Jazz, el Blues o el Rock... a unos aplausos mercantiles.
La propuesta carnavalera que nos presenta es un sencillo collage con escasos elementos pero de lectura fácil. Tres "mascaritas" que no tienen nada que ver entre ellas: lo irascible, la serenidad y lo absurdo (mirando de izquierda a derecha de la imagen). La sardina, tema-auto obligado, ya que en primera versión no figuraba, hace de árbitro ante tanto disloque festivo con esa inmolación en la cual culmina, siempre, el Carnaval.
Admirador de los Hermanos Marx, Buster Keaton y otros no se deja encandilar por las moderneces ni las modernidades. Se aplica con las que algo tienen en común y pasa de todo lo demás. Es tan fácil mondarse de risa con él como lo es tan fácil armar la de Dios por una tontería. Igual él cree, como yo, que la única verdad es que todo es mentira.
Le he preguntado si para este Carnaval se disfrazará de jurado de murgas y otras actividades. No hay respuesta y todavía no entiendo por qué se me ocurre hacer una pregunta tonta a Antonio Real Sánchez.
A.M.Meco